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martes, 22 de septiembre de 2009

La Alcaldía lucha contra la deserción escolar en Montería


Por: Jairo Alonso Pérez

El Universal Monteria


Con el propósito de combatir la deserción escolar en varias poblaciones de la zona rural de Montería, la Alcaldía viene liderando un programa denominado “todos a la escuela”, el cual consiste en entregar bicicletas a los niños pobres para que asistan al colegio sin ningún contratiempo.


La administración municipal a través de la Secretaría de Educación Municipal, hizo entrega de 50 bicicletas en el corregimiento de Leticia a niños que debían caminar entre 40 y 120 minutos para llegar al colegio.
Voceros del gobierno local explicaron que tanto los estudiantes como el rector y demás profesores de la institución educativa de Leticia se mostraron muy complacidos con el recibimiento de las bicicletas, por lo que se comprometieron a asistir todos los días a clases y a mejorar su rendimiento académico.
Para la alcaldía, el objetivo de la entrega de estos vehículos, es combatir la deserción escolar en la zona rural de Montería y promover la educación básica completa en la misma.Hasta la fecha han sido entregadas 480 bicicletas en diferentes poblaciones de la ciudad de Montería. La más reciente entrega había sido en la vereda Santa Fe.Según el alcalde de Montería, Marcos Daniel Pineda García, la idea es continuar incentivando la asistencia de los estudiantes de los corregimientos de la capital de Córdoba al colegio
Pérez, Jairo Alonso La Alcaldía lucha contra la deserción escolar en Montería. Tomado del URL: http://www.eluniversal.com.co/v2/monteria/local/la-alcaldia-lucha-contra-la-desercion-escolar-en-monteria. Visitado el 22 de septiembre de 2009.

El drama de la deserción escolar



Por: DIARIO HOY





Cerca de 33 mil niños y jóvenes bogotanos no seguirán estudiando en colegios distritales el próximo año, a pesar de que tenían el cupo asegurado. Sus padres de familia no aprovecharon el plazo, que se cumplió el pasado 16 de noviembre, para hacer efectivas las matrículas. Las cifras oficiales indican, que cientos de ellos cambiarán las aulas de clase por un trabajo con el fin de ayudar a mantener económicamente a sus hogares.

En Colombia, cerca de 750 mil estudiantes abandonan sus estudios cada año: De ellos, el 45 por ciento, que están entre los 5 y 17 años, se retiran por la falta de dinero. Los momentos más críticos están entre los grados quinto, sexto, noveno y décimo. Las cifras de deserción escolar están contenidas en investigaciones adelantadas por el Ministerio de Educación Nacional, el Dane y la Contraloría General de la República.

En Bogotá, las cifras son menos dramáticas. Se calcula que la deserción está entre el 13 y el14 por ciento. Eso significa que de cada 100 estudiantes, por lo menos tres escolares abandonan los estudios. HOY conoció el caso de Daniel Reyes*, quien tuvo que abandonar el colegio.



'Como o estudio'

Daniel Reyes ya no madruga para ir a la escuela. Desde hace algunos días se levanta temprano, pero para ir a su nuevo trabajo. Ayuda a un vecino en la remodelación de una casa en el norte de la ciudad.

El viernes anterior fue por última vez a su colegio. Volvió para despedirse de sus compañeros. Daniel cursaba noveno, donde "el álgebra no lo dejaba en paz".
Tiene 14 años. Es el mayor de tres hijos y no ve a su padre hace seis meses. Su madre trabaja lavando ropa en casas. "La plata ya no alcanza. Mi mamá no puede sostenernos a todos", afirma Daniel.

Con los siete mil pesos que recibe diariamente ayuda a su mamá para la comida. "Me gusta el colegio, pero como o estudio", asegura el joven.

"No es de mi agrado que él esté trabajando en vez de estudiar, pero es que el estudio es un gasto que no puedo solventar", resalta la madre de Daniel, que prefiere omitir su nombre.

A las 5 de la tarde la jornada termina para Daniel. No más bultos, no más arena y no más órdenes. "Me trataron bien, con paciencia, porque soy nuevo. El trabajo es duro, pero por lo menos tengo", dice Daniel.

ONCE MILLONES DE ESCOLARES

Según cifras del Ministerio de Educación, casi 11 millones de estudiantes asistieron a básica primaria, secundaria y media en el año 2005. La cobertura de educación básica llegó al 88 por ciento. Además, 8’ 310.165 estudiantes fueron atendidos en establecimientos oficiales y 2’475.304 en establecimientos no oficiales. Las 55.057 sedes educativas se encuentran organizadas en 15.723 establecimientos educativos oficiales y 10.812 no oficiales.

Zonas críticas de Colombia

Un estudio sobre ‘La deserción escolar en la educación básica y media’ indica que en donde más se registra deserción escolar es en los denominados nuevos departamentos, que se caracterizan por una alta dispersión poblacional y un alto grado de desplazamiento. Igualmente, en los departamentos más pobres es donde tiene mayor incidencia la deserción. En Guainía, Putumayo, Guaviare y Caquetá la tasa de deserción escolar duplica el promedio nacional. Pero también la deserción escolar en el Eje Cafetero supera en más del 40 por ciento el índice nacional, así como las regiones favorecidas por los altos recursos de regalías como Arauca, Casanare y Meta. En las zonas rurales del total de niños matriculados para iniciar el ciclo en primaria, sólo el 5 por ciento de ellos llega hasta el grado undécimo.

Además, los datos obtenidos durante la década, comprendida entre los años 1990 y 2000 muestran que para el sector urbano, el 32 por ciento de los colombianos entre los 20 y los 29 años completaban su formación hasta el grado noveno. El último dato disponible del Ministerio de Educación habla de un 7 por ciento. En Colombia están estudiando cerca de 11 millones de personas en la educación básica primaria, secundaria y media. Es decir, que son cerca de 750 mil los escolares que al año dejan de estudiar.



Una nueva Oportunidad

La Secretaría Distrital de Educación (SED) anunció que los 33.700 cupos escolares que no fueron reclamados a tiempo serán liberados a partir del próximo lunes 27 de noviembre. Eso significa que padres de familia que aún no han conseguido una plaza estudiantil tendrán, desde el lunes, una nueva oportunidad de hacerlo. Así mismo, la SED recuerda a todos los estudiantes que actualmente están recibiendo Subsidios Condicionados a la Asistencia Escolar, que deben matricularse a más tardar el 30 de noviembre de 2006. Luego podrán verificar a través de la página de Internet www.sedbogota.edu.co que efectivamente están matriculados. Esto permitirá pagar en forma oportuna el subsidio en 2007. Para enfrentar la deserción escolar, la Alcaldía de Bogotá determinó que la primaria será gratuita en todos los colegios distritales a partir del 2007.

El 45 por ciento de los estudiantes que abandonan los estudios, y que tienen entre 5 y17 años, se retiran debido a presiones económicas.


Diario Hoy. El drama de la deserción escolar. Tomado del URL: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/article-113591.html. Visitado el 22 de septiembre de 2009

miércoles, 19 de agosto de 2009

Valle exibe avances en el desarrollo humano.


POR: PNUD Colombia (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)


El Valle del Cauca es el segundo departamento de Colombia en Desarrollo Humano, índice que mide el avance de una región de acuerdo con tres parámetros: esperanza de vida, tasa de alfabetización y nivel de vida digno (ingreso per cápita).

En ese sentido, la región tiene un índice de desarrollo de 0,80, lo que la ubica detrás de Bogotá, cuyo índice es 0,83.

La cifra muestra el avance indiscutible de la región, pese a que siguen persistiendo situaciones de exclusión y grandes contrastes entre crecimiento económico, condiciones de vida, recursos y oportunidades.

Así se desprende del informe del Programa de las Naciones Unidas, Pnud, que se dará a conocer hoy en la Universidad Javeriana y que contiene un profundo análisis, propuestas y retos para la región en temas económicos, sociales, educativos, de salud, seguridad, medio ambiente, participación ciudadana y gobernabilidad.

Según lo reseña el Informe de Desarrollo Humano para el Valle del Cauca, el índice de población con necesidades insatisfechas es de 15,6%, casi la mitad del nacional, que es de 27,6%. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes se redujo sustancialmente y la región contribuye con el 11% al PIB nacional.

Sin embargo, el Valle sigue siendo una región desconfiada, (el 29% de sus habitantes confía en sus vecinos y el sólo el 10% en los alcaldes), persiste la deserción escolar y el medio ambiente sigue siendo el talón de aquiles de la región.

La cobertura es alta, pero persiste la deserción en la educación

Las tasas brutas de escolaridad en el Valle son altas en la primaria (113,3%) y en la básica secundaria (98,4%), pero no se ha logrado aún cobertura universal en la básica, (de cero a noveno grado).

Las tasas más bajas de cobertura y asistencia escolar se presentan en los municipios del extremo norte del departamento y en algunos del centro-occidente. Buenaventura se caracteriza por tasas de asistencia intermedias para niños y niñas entre 6 y 14 años y altas para jóvenes de 15 a 17 años, infladas por la extraedad tardía, que evidencia problemáticas de permanencia y logros educativos.

Según el informe, los niveles de escolaridad de los niños, niñas y adolescentes de las áreas rurales muestran progresos, pero las tasas de asistencia escolar guardan relación con las desigualdades socieconómicas y son menores en los estratos bajos y el sector rural, especialmente para jóvenes de 15 a 19 años de edad.

Frente a la educación superior, el Valle también evidencia un retraso en las tasas de escolaridad y asistencia. La cobertura, que llega al 24%, es inferior a la media nacional (25%) y está lejos de la de Bogotá (50%) y algunas regiones del país.

La desigualdad en la asistencia escolar por municipios también se da en la educación superior, sólo en cinco municipios la tasa promedio es superior a 24%.

Según estimativos del Pnud, se requieren como mínimo doce años de escolaridad para estar en condiciones de superar la pobreza. Considerando la población más joven (entre 15 y 24 años), el Valle del Cauca está aún 2, 4 años por debajo de esa meta. Las distancia es mayor para la zona rural ( 4, 2 años) y para hombres, tanto de la zona urbana como la rural es de 2,6 y 4,6 años respectivamente.

La deserción escolar.

Aunque en los últimos años las tasas de deserción y repitencia se han reducido en el departamento, sus niveles siguen siendo preocupantes, como también las diferencias territoriales (mayores en los municipios pequeños y en el sector rural), institucionales (mayores en los colegios oficiales) por género ( mayores en los hombres) y por grados (mayores en los primeros años de la primaria y al final de la básica secundaria).

La mitad de los niños del Valle (49,4%) que está por fuera de la escolaridad, señala las limitaciones económicas como razones para no estudiar. Las crisis o a la transformación de las familias, el abandono, el maltrato, el consumo de sustancias psicoactivas y los embarazos de adolescentes inducen a la no asistencia y a la deserción, en unos casos, y afectan el rendimiento escolar, en otros.

Según los resultados de las pruebas Icfes, la mejor educación se concentra en ciudades de mayor desarrollo (Cali, Buga, Cartago, Tuluá y Palmira), aunque en ellas también una proporción importante (30% y más) de estudiantes, sobre todo en estratos populares, recibe una educación de baja calidad.

Los resultados más bajos están en algunos municipios del norte del departamento y en Buenaventura.

Recomendaciones del estudio • Más inversión para construir planteles educativos, que los estudios se articulen con los mercados laborales, flexibilización y transformación del currículo en la educación media
PNUD. Valle exhibe avances en desarrollo humano. Tomado del URL: http://www.pnud.org.co/sitio.shtml?apc=a-b020081--&x=54501. Visitada el 16 de agosto de 2009.

martes, 18 de agosto de 2009

Deserción escolar en colombia en educación preescolar, básica y media

POR: Educación Compromiso de todos

La tasa de deserción es el número de estudiantes que abandonan el sistema educativo durante el año escolar (deserción intraanual) o entre un año y otro (deserción interanual).

La deserción afecta tanto al estudiante, a la familia como al país; pues reduce las posibilidades de desarrollo y progreso social, económico y cultural, además de alta probabilidad de perpetuarse en el círculo de pobreza.

Las causas más comunes que generan deserción escolar son: factores económicos, socioculturales, el desempeño académico y problemas del sistema educativo relacionados con la asequibilidad (disponibilidad de infraestructura física y docentes), la accesibilidad (promoción de acceso a niños en situación de vulnerabilidad al sistema educativo), la aceptabilidad (garantía de calidad) y la adaptabilidad (permanencia del niño en el sistema).


Del 2005 al 2007 se muestra reducción en la deserción escolar, no obstante es de gran preocupación que quienes más desertan del sistema educativo son los niños de temprana edad.

En el 2007, la tasa más alta de deserción en transición la reporta Guainía con 21%, seguido de Putumayo y Nariño con 14.6% y 12.9% respectivamente. Éstos departamentos se caracterizan por la alta dispersión de la población, alto nivel de desplazamiento y por sus condiciones sociales, económicas y culturales. En educación básica primaria vuelve el departamento de Guainía a reportar la mayor tasa de deserción con el 15.3%, seguido de Putumayo con 13.1% y Turbo (Antioquia) con 12.1%. En básica secundaria Casanare y Guainía reportan las tasas mas altas con 16.4% y 14.2% respectivamente. La deserción de la educación media vuelve casanare a reportar la más alta deserción escolar con 21.4%, seguido de Amazonas y Guainía con 14.7% y 12.9%.

La deserción escolar se hace frecuente en los departamentos más pobres, no obstante casos como el de Casanare, donde el departamento obtiene mayores recursos por medio de las regalías, también es la entidad territorial que presenta altas tasas de deserción por encima del resto del país.

La deserción escolar en el Tolima


POR: Luis Eduardo Chamorro Rodríguez

El Nuevo Día


El tema de la deserción escolar se ha vuelto repetitivo. Está en los planes de desarrollo de las entidades territoriales, aparece en las estadísticas educativas y hasta fue incluido en el nuevo Código de la Infancia y la Adolescencia.

Es que la permanencia en el sistema escolar es uno de los derechos esenciales de los niños, niñas y jóvenes. Derecho que no está garantizado y que se vulnera a menudo.

No han sido efectivas las políticas y estrategias adelantadas para atenuar o disminuir la magnitud del problema.

Si se mira desde el punto de vista cuantitativo, de acuerdo con los datos de los primeros siete años del presente siglo, en el Tolima la tasa de deserción intranual no ha disminuido para los niveles de educación básica y media.

Comenzamos el siglo y el milenio con una deserción escolar del 8.9 por ciento y en el 2007 pasó a ser del 8.6 por ciento. Es decir, sigue más o menos igual.

En cifras absolutas significa que en el año 2000, fueron 28 mil 163 los estudiantes matriculados que abandonaron las aulas durante el año escolar y esa cifra pasó a ser de 26 mil 912 desertores en el 2007, una disminución de la deserción del 4.4 por ciento, frente a una disminución de la matrícula de seis mil 160 estudiantes menos, cerca del dos por ciento.

Entonces, estamos ante un problema de gran magnitud que tiene efectos y costos para el Estado y para las familias de los desertores. Porque, muy posiblemente, habrá un menor nivel educativo de la población y se acrecienta el fenómeno de pobreza, exclusión social y económica.
Un estudio de la Contraloría General de la Nación calculó en 680 mil millones de pesos el costo de la deserción de 760 mil estudiantes en el año 2004, en Colombia.

Existe una alta probabilidad de que el estudiante que abandona los estudios durante el año escolar, se convierta en un ausentista definitivo del sistema escolar, fenómeno que se conoce como deserción interanual y de cohorte.
El Tolima no está entre los cinco departamentos con la deserción escolar más alta, pero si entre aquellos donde este fenómeno está por encima de la tasa nacional de deserción.

Y eso es como para ponerle atención especial. Amerita investigaciones sobre factores causantes del fenómeno y principalmente sobre la eficacia o ineficacia de las estrategias que se han puesto en marcha para atenuar su ocurrencia.
Entre éstas, la gratuidad educativa, el subsidio a la demanda, la alimentación escolar, el transporte escolar, las metodologías flexibles para retener a las poblaciones dispersas, etc.

Son muchos los interrogantes que nos plantea la deserción, por tratarse de un fenómeno educativo multifactorial, multicausal donde tienen gran peso factores exógenos o externos al sistema escolar.

¿ Por qué la deserción es más alta en primaria que en los otros niveles educativos?. La deserción en primaria, en el 2007, fue del 10.3 por ciento, igual que la del 2000 para este nivel educativo.

¿ Por qué la deserción es más alta en las zonas rurales que las urbanas?. ¿ Por qué tanta deserción en el nivel preescolar?.

De cada 100 estudiantes matriculados en preescolar, nueve abandonaron las aulas durante el año escolar, en el 2007.

¿ Por qué Ataco es el municipio campeón de la mortalidad académica?. Deserción y reprobación escolar, juntas.


Chamorro Rodríguez, Luis Eduardo. La deserción escolar en el Tolima. Tomado del URL:
http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/inicio/archivo/9891-la-desercion-escolar-en-el-tolima.html. Visitado el 11 de agosto de 2009

El problema de la deserción escolar







POR: Luis Bernardo Flórez Enciso
Editor general de la revista de la Contraloria General de la Nación

La dimensión del problema

La deserción escolar, entendida como el abandono del sistema educativo antes de haber culminado el ciclo escolar, es un fracaso para el estudiante y para el país, pues contraviene los fines últimos del sistema educativo y tiene considerables efectos negativos sobre el desarrollo social, el buen uso de los recursos invertidos en el servicio educativo, la competitividad del país y la calificación de su capital humano.


Las cifras del año 2004 muestran que en Colombia solamente el 47% de los estudiantes que inician el ciclo completo de educación lo termina. De cada cien
matriculados, siete, en promedio, abandonan cada año la escuela. Sólo en ese
año abandonaron el servicio educativo 760.000 estudiantes, lo cual implicó
que el Estado y la sociedad perdieran, por causa de este fenómeno, más de
$680.000 millones invertidos.
En términos territoriales, las regiones más afectadas son los antes denominados
territorios nacionales y los departamentos más pobres del país.

En Guainía, Putumayo, Guaviare y Caquetá la tasa de deserción escolar es más que el doble del promedio nacional. Pero también, y esto es sorprendente, la deserción escolar en el Eje Cafetero supera en más del 40% el índice nacional. Así mismo, regiones favorecidas por la asignación de altos recursos de regalías, como Arauca, Casanare y Meta, tienen altos índices de desertores escolares. Sin duda, estos indicadores ameritan un estudio detallado y una pronta solución.

Para el análisis se han agrupado los factores asociados a la deserción escolar en tres grandes temas, aunque, claro está, ellos están interrelacionados.
El primero se refiere a la institucionalidad en la prestación del servicio educativo.
El segundo tiene que ver con los factores pedagógicos y propios de la docencia y El tercero se relaciona con el entorno social y económico.


El componente institucional



En relación con los aspectos institucionales hay que destacar el esfuerzo desplegado por el Ministerio de Educación y las autoridades educativas regionales, para avanzar en el cumplimiento del objetivo central dela política educativa cual es el aumento de cobertura, y celebramos que, en feliz coincidencia con el Foro sobre Educación, el Ministerio haya acabado de lanzar el programa “Ni uno menos”, que busca atacar el problema de la deserción escolar.

Pero es también necesario señalar que no se les ha asignado la suficiente importancia a temas tales como la equidad, la calidad y el mejoramiento de la eficiencia interna, entendida como el aumento de los niveles de aprobación y la consecuente reducción de la reprobación y la deserción.

Si bien a partir de Ley 715 de 2001 ha habido significativos incrementos en cobertura, se han descuidado las regiones y los sectores más pobres, en donde se registran los mayores niveles de deserción. Cabe observar que, según el DANE, la inasistencia a la escuela de la población entre cinco y 17 años se explicó en un

40% en 2003 por falta de dinero. La creación de nuevos cupos en el sector oficial no se compadece con la falta de una respuesta integral a la problemática de la deserción. Aunque se han hecho diversos esfuerzos en materia de normatividad, los programas, como los de gratuidad del servicio educativo y subsidios monetarios se han desarrollado de manera aislada y parcial y sin constituir aún una política pública nacional de educación.

En cuanto a los recursos asignados al sector, según el Anexo de Gasto Social del Presupuesto General de la Nación, su participación pasó de 4,4% a 4,9% del PIB, entre 2001 y 2004. Estos recursos, aunque importantes, son insuficientes si se tiene en cuenta que la mayor parte del gasto realizado en educación básica y media se destina a los costos fijos de personal, es decir, el margen para inversión es limitado, lo cual dificulta la dotación adecuada de las instituciones educativas.

Más aun, si se tiene en cuenta la muy baja ejecución de los recursos procedentes de la Ley 21, al constatarse el precario avance de los proyectos aprobados en el último par de años.

Otro aspecto institucional por resaltar se refiere a la infraestructura educativa, entendida como los insumos que contribuyen a la adquisición de habilidades de aprendizaje. Factores tales como la disponibilidad de textos y la provisión de infraestructura básica, edificaciones, laboratorios, bibliotecas, áreas deportivas y hasta cosas tan elementales como los pupitres, tienen una alta correlación con el rendimiento y, por supuesto, con los niveles de deserción.

Así pues, propender por asegurar instrumentos de desarrollo y formación integral mediante bibliotecas, escenarios culturales y deportivos, materiales didácticos y herramientas tecnológicas para el manejo de la información es indispensable y demanda mayores niveles de inversión en educación.

Por otro lado, la escuela es el lugar indicado para atender las necesidades de los niños. En este sentido, la atención personalizada es un factor fundamental.
Sin embargo, las medidas relacionadas con la “mejor utilización de la capacidad instalada” y con la “racionalización de la planta docente” hay que examinarlas con mucho cuidado, para no desvirtuar ese objetivo.

Un efecto adicional de la racionalización establecida en decreto como el 3020 de 2002, es la limitación de las instituciones educativas para contar con los docentes necesarios para un proceso educativo integral.

En general, se afectan áreas como la educación física, las artes y la enseñanza de otros idiomas, lo que incide negativamente sobre la calidad de la educación y resta incentivos a la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.

En la perspectiva de la descentralización, en los procesos auditores de la Contraloría General de la República a los recursos del Sistema General de Participaciones se ha constatado que la mayoría de los 42 municipios certificados por efectos de la Ley 715 de 2001 tiene limitada capacidad institucional y fiscal para asumir el servicio educativo.
Ello dificulta, claro está, el desempeño de las entidades territoriales para dar cumplimiento a las responsabilidades del Estado en materia de educación, que no se restringen sólo al aumento de coberturas.

Los factores endógenos

Aspecto fundamental del proceso educativo es el educador, quien asume la responsabilidad de ser transmisor y creador de valores culturales, homogeneizador del lenguaje y constructor de relaciones y redes sociales. En relación con la deserción escolar, el papel del docente es fundamental, toda vez que puede influir sobre la decisión de los estudiantes, e incluso de los padres de familia, más aun si se tiene en cuenta que –según la encuesta del DANE– el desinterés explica el 21% de las razones por las cuales los niños y los adolescentes abandonan la escuela.

Además de las obligaciones impuestas por la estandarización de currículos, la actividad de los maestros debe incluir aspectos como la formación integral de los estudiantes y los incentivos para su permanencia en el sistema, lo que requiere grandes esfuerzos de coordinación, diálogo, trabajo en equipo y ayuda mutua.

Al enfrentar estos fenómenos hay que evitar que la actitud del maestro o la política de la institución educativa generen niveles internos de discriminación o segregación que mellen la autoestima de los estudiantes y afecten su rendimiento académico e incluso social.

La permanencia del niño y del adolescente, en el sistema educativo depende, en buena medida, de la dimensión pedagógica y el interés de los docentes para desarrollar las capacidades y habilidades de cada uno de sus alumnos.

Un factor relacionado con la escuela, y que incide sobre la deserción, es el patrón de medida utilizado para la evaluación. Ello limita la responsabilidad de la educación a aspectos medibles y estandarizables como son los cognoscitivos, memorísticos y técnicos, pero deja de lado los complejos factores sociales y de valores en la formación de los estudiantes.

En consecuencia, la prioridad a la formación integral de los formadores, la actualización de los modelos pedagógicos, la promoción de proyectos educativos institucionales y la activa participación de la comunidad son temas esenciales que habría que analizar.

Los factores del entorno social y económico

Sin duda alguna, entre los factores que más inciden en la deserción escolar se encuentran los relativos al entorno económico y social en Colombia.
Tanto en 1997 como en 2003, como ya se anotó, la principal razón de inasistencia a la escuela de la población en edad escolar fue la falta de dinero de su hogar.
Otra razón importante fue la necesidad de trabajar, lo que se explica por la situación de pobreza de los grupos de menores ingresos.

De hecho, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, la deserción escolar femenina en 2000 se explica en un 56% por razones económicas.
Otra evidencia se encuentra en el crecimiento de la relación entre la tasa global de participación y la tasa de deserción, lo que indica que cada vez más personas de escasos recursos económicos se ven obligadas a abandonar sus estudios para ingresar al mercado laboral.

En Colombia, según el DANE, se observa que en el
año 2003, de 1,2 millones de niños trabajadores, el 38% de ellos en edad escolar, no asiste a ningún centro educativo y que más del 5% enfrenta el mercado laboral en condiciones de analfabetismo.

Así, el trabajo en edad escolar está estrechamente ligado con el bajo nivel de ingresos de los hogares, de tal forma que los niños y los adolescentes tienen que destinar gran parte de su tiempo a realizar actividades por fuera de la escuela, lo que, al final, se traduce en su bajo rendimiento y en su deserción escolar.

Cabría agregar que el desplazamiento forzado, que en Colombia ha tomado características endémicas, afecta de manera directa los indicadores de deserción.
Es claro que si miles y miles de familias se ven obligadas por causa de la violencia a abandonar sus terruños, la deserción escolar es automática y nada garantiza que los nuevos sitios a los que se desplazan garanticen los cupos escolares requeridos.

Por la construcción de una Agenda Ciudadana

Las tareas y responsabilidades que tenemos que asumir son inmensas, a la luz de los problemas expuestos.

No basta con asegurar una política efectiva y eficaz del Estado para resolver el tema de la deserción escolar que le impide a casi cinco millones de niños y adolescentes cumplir su ciclo educativo completo. Es claro que es esencial que el Estado y sus autoridades nacionales y regionales adopten las estrategias requeridas para ese fin.

Pero también es necesario que toda la sociedad –las familias, las organizaciones sociales, los docentes y las instituciones educativas– se comprometan con dicho objetivo prioritario.

Flórez Enciso, Luis Bernardo. El problema de la deserción escolar. Tomado del URL: http://www.contraloriagen.gov.co/html/RevistaEC/pdfs/311_1_Editorial.pdf. Visitado el 11de agosto de 2009)